La música nos acompaña durante toda la vida y juega papel determinante en nuestra salud mental.
La música tiene el poder especial de transportarnos en el tiempo, estimular nuestros sentimientos más profundos, las emociones, evocar recuerdos y brindarnos compañía fiel toda la vida. ¿Quien no se ha sentido cautivado por el esplendor, la musicalidad virtuosa, apacible y majestuosa de las sinfonías de Mozart, Beethoven, Händel, Bach o Vivaldi, por ejemplo?
Estos himnos a la paz y el reposo interior son solo un pequeñísimo ejemplo de los millones de melodías, armonías y ritmos que cada amanecer, atardecer y anochecer han acompañado la cotidianidad, alegrías, festejos, amores, desamores, angustias y tristezas de la humanidad durante siglos.
Estos himnos a la paz y el reposo interior son solo un pequeñísimo ejemplo de los millones de melodías, armonías y ritmos que cada amanecer, atardecer y anochecer han acompañado la cotidianidad, alegrías, festejos, amores, desamores, angustias y tristezas de la humanidad durante siglos.
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