“Lo más terrible es la desintegración de las familias. Conocimos a una mujer que viviendo con su familia en Estados Unidos tuvo que viajar a Colombia, pues su mamá estaba enferma. Cuando regresó no la dejaron entrar porque descubrieron que había trabajado como ilegal. Tampoco le volvieron a dar visa. Su esposo y sus hijos se quedaron allá y ella aquí. Sus hijos, ya casados, vienen a visitarla de vez en cuando. Su marido se enamoró de otra mujer”.
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