martes, 26 de febrero de 2013

“solar”


Como buenos colegas, dicen que no están de acuerdo con que se haya prohibido la interpretación del reguetón en algunos espacios cubanos, pero Oropesa manifiesta que este género debe ratificar su autenticidad y superar “el mal gusto, la obscenidad y la indecencia”, que le generan rechazo en muchas personas.

Agrega que el son en sus inicios pasó por una etapa similar: estaba prohibido por las autoridades y era detestado por la clase alta de La Habana porque la consideraban una música marginal o de “solar” (de patio, para pobres e ignorantes). Además, había nacido en la provincia, lo que era peor para esta música.





enriquecer el acervo musical creado por Piñeiro


Para Oropesa, mantener ese legado es “enriquecer el acervo musical creado por Piñeiro, pues amamos su música, la disfrutamos y la defendemos por su riqueza espiritual, su carácter patrimonial y por ser portadora de la más auténtica cubanía”.

Y agrega que todos los músicos que han pasado por el septeto (los vivos y los muertos) se han considerado hijos de Piñeiro, quien no tuvo descendencia.

Saben que viven en una industria sonora muy diferente, pero están convencidos de que “el esfuerzo máximo radica en preservar y enriquecer la música patrimonial. Las modas son pasajeras. Lo folclórico ha superado las fronteras del tiempo, es lo popular de su tiempo y se queda en el corazón de los pueblos”, sigue.