En esta ocasión, serán más de 412 artistas en escena.
"Él (Mahler) siempre pensó que nada podía ser superior a la imaginación, dejar que todo vuele, y por eso, no poner una ópera en dos partes que pudiera ser modificada", afirma Diemecke, titular de la OFB, que fue quien propuso este reto y que sostiene una relación especial con la obra, que ya ha dirigido esta obra en México: "En las imágenes que se conocen de la primera vez que se tocó, todo estaba montado como si fuera el cielo, en la congregación final y eterna".